¿Qué hacer con los niños en las vacaciones de verano?
Se acercan las vacaciones de verano para todos los niños. Ansiadas por ellos, temidas para la mayor parte de los padres y madres.
Las vacaciones escolares suponen más del doble de las vacaciones que tienen los padres. ¿Qué se plantea entonces? La cuestión de cómo hacernos cargo de los niños y de ocupar su tiempo libre, supone un quebradero de cabeza para muchos padres.
En el pasado se daba por supuesto que los niños se quedaban en casa generalmente a cargo de las madres, algunos podían ir al pueblo de la familia; pero, en cualquier caso, no existía la amenaza de los videojuegos, ni siquiera la programación de la televisión infantil daba la oportunidad al niño de dedicar horas al sedentarismo. Desde edad temprana, los niños jugaban solos en la calle, disfrutaban de una libertad e independencia que hoy se ha perdido.
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Con la incorporación de la mujer al mercado laboral, ¿quién puede cuidar ahora de los niños durante las vacaciones escolares? En muchos casos, cuidadoras y en otros muchos, las abnegadas
Los motivos son muy diversos: imposibilidad de hacerse cargo de los niños debido a su horario de trabajo, evitar largos periodos de inactividad en casa, ofrecerles una oportunidad de desarrollar una actividad diferente y estimulante, aprovechar este tiempo para profundizar en el aprendizaje de idiomas, deportes...

Los motivos son muy diversos: imposibilidad de hacerse cargo de los niños debido a su horario de trabajo, evitar largos periodos de inactividad en casa, ofrecerles una oportunidad de desarrollar una actividad diferente y estimulante, aprovechar este tiempo para profundizar en el aprendizaje de idiomas, deportes...
Algunos padres deciden inscribir a sus hijos en diferentes actividades para ocupar su tiempo libre. Al programarlas es importante elegir lo adecuado a su edad, su grado de madurez, tener en cuenta sus preferencias y respetar su opinión. También hay que asegurarse de que el lugar al que acudirá y los profesionales que se harán cargo de él, ofrecen todas las garantías en instalaciones, titulación de los monitores y licencias.

Cualquier opción que se elija tiene sus ventajas, siempre que se rompa la rutina del año escolar, porque no olvidemos que los niños tienen que sentirse de vacaciones. Y sobre todo, evitemos delante de ellos mostrar preocupación o crispación por cómo ocupar su tiempo durante este periodo. No deben percibir que son causantes de un problema.
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