Mi Pueblogh Reconoce El Ejempolo De Estas Tres Familia De Mantener Los Valores Familiares En Mi Pueblo. Bendiciones.

Familia Ovalles

Tengo amigos que no saben cuanto son mis amigos.
No perciben el amor que les profeso
y la absoluta necesidad que tengo de ellos.
Si uno de ellos muriera, yo quedaria torcido para un lado.
Si todos ellos murieran, yo me desmoronaria!
Es por eso que, sin que ellos sepan, yo rezo por su vida.
Y me avergüenzo, porque esa suplica esta,
en sintesis, dirigida a mi bienestar.
Ella es, talvez, fruto de mi egoísmo.
Si alguna cosa me consume y me envejece
es que la rueda furiosa de la vida
no me permite tener siempre a mi lado,
habitando conmigo, andando conmigo,
hablando conmigo, viviendo conmigo,
a todos mis amigos,
y, principalmente los que solo desconfian o talvez nunca van a saber
que son mis amigos!
La gente no hace amigos, los reconoce.
Monica Morales

Frecuentemente, me pregunto:
“Qué es lo que cada uno de nosotros está haciendo en este Planeta?”
¿Es la vida solamente intentar aprovechar al máximo posible las horas y minutos? Tengo la certeza de que existe un sentido mejor en todo lo que vivimos.
Para mi, nuestra venida al planeta Tierra tiene básicamente dos motivos: evolucionar espiritualmente y aprender a amar mejor, todos nuestros bienes en verdad no son nuestros.
Somos apenas nuestras almas, y debemos aprovechar todas las oportunidades que la vida nos da para mejorarnos como personas.
Por tanto, recuerda siempre que tus fracasos son siempre los mejores profesores y es en los momentos difíciles cuando las personas precisan encontrar una razón para continuar al frente.
Nuestras acciones, especialmente cuando tenemos que superarnos, hacen de nosotros personas mejores.
Nuestra capacidad de resistir a las tentaciones, a los desánimos para continuar el camino, es lo que nos torna personas especiales
Familia Soto Perez

Donde hay un árbol que plantar, plántalo tú.
Donde haya un error que enmendar, enmiéndalo tú.
Donde haya un esfuerzo que todos esquiven, acéptalo tú.
Sé el que apartó del camino la piedra,
el odio de los corazones, y las dificultades del problema.
Hay la alegría de ser justo, pero hay, sobre todo, la inmensa alegría de servir.
Qué triste sería el mundo si todo en él estuviera hecho,
si no hubiera un rosal que plantar, una empresa que emprender…
No caigas en el error de que sólo se hacen méritos con los grandes trabajos.
Hay pequeños servicios que nos hacen grandes:
poner una mesa, ordenar unos libros, peinar a una niña…
El servir no es una faena de seres inferiores.
Dios, que es el fruto y la luz, sirve.
Y me pregunta cada día: ¿Serviste hoy?

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