Ante la derrota esperada
Al Partido Revolucionario Dominicano le fue como todas las proyecciones de las encuestadoras con credibilidad pronosticaron que le iría: tétrico
Aún así, no peor, por el auxilio de dos factores que hicieron el papel de bolsas de aire en los casos de golpeaduras aparatosas: el número uno, la prioridad del Partido de la Liberación Dominicana y del Gobierno se dirigió a la boleta congresual, y la dos, la polarización hizo al PRD beneficiario de la extinción del tercer gran partido del sistema: el Reformista Social Cristiano.
Como aporte aislado, recibió en Santiago de los Caballeros un valioso regalo del PLD, que después de haber autorizado a varios precandidatos a síndico a desarrollar una campaña bestial contra José Enrique Sued, presentándoles al electorado santiaguero los grados de degradación a los que había llegado esa administración municipal, se obligó a los que pensaban las peores cosas de ese aspirante, a que lo apoyasen.
Por esos factores, un partido que pedió 32 de las 32 senadurías que estaban en competencia, salió triunfante en sindicaturas tan importantes como las de Santo Domingo Norte y Oeste, Santiago, Moca, San Cristóbal, San Pedro y Baní.

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