Sin pesimismo, construyamos un mejor país
El árbol de la Revolución Nacional Democrática, portador del espíritu de progreso y bienestar para el pueblo, contenido en la Constitución de la República en 1963 fue nueva vez derribado el 28 de Abril de 1965 por el hacha criminal del imperialismo y los sectores recalcitrantes y traidores de la Oligarquía criolla, sin que hasta ahora haya podido retoñar y de sus ramas brotar los frutos que permitan una vida productiva y feliz para la nación.
En cambio, las semillas que plantaron; individualismo, anarquía, corrupción, inseguridad y pobreza, ha germinado en cada gobierno, creciendo desde entonces el saqueo indiscriminado de los bienes morales y materiales creados por el hombre o que son naturales del país.
Tanto los ejemplos de dignidad, honor y decoro heredados de nuestros antepasados lejanos y cercanos, como también las empresas estatales destinadas a jugar un papel social efectivo y duradero, además de la entrega vergonzante de nuestros recursos mineros, imprescindibles para un pronto desarrollo, entregadas a capitales foráneos que actúan sin consideración alguna contra nuestros intereses estratégicos como ha ocurrido con la bauxita, el ferroníquel y el oro, son males que debemos erradicar de raíz si queremos construir un mejor país.
De manera que, con la llegada de los militares imperialistas con fines de socorrer el sistema que en tan solo 4 días de combate lucía destruido, murió la esperanza de ver prontamente instalado un aparato estatal que permitiera la construcción de una Nueva República. Leer Mas.

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