Buenos y malos

Por definición, todos los hombres son buenos hasta que se demuestre lo contrario. Este aserto se aplica en el ámbito judicial con la fórmula de que todo el mundo es inocente hasta prueba en contrario. Pero en política no es así. En la política dominicana es exactamente lo contrario: pareciera que todo el mundo es malo hasta que se pruebe lo contrario. Por eso los recurrentes afanes de que no se vote o se vote por "ninguno". En verdad, los malos ejemplos parecen ser la regla y no la excepción, pero cuando se mira minuciosamente a los actores políticos, se encontrará más gente buena que mala. La terrible percepción quizás tiene que ver con el sistema paternalista. Son tantas las peticiones y tantos los engaños por parte del público, que los políticos terminan quedando mal. Por cada regalo, se quedan diez sin obsequio y estos levantan la opinión en contra. Este debería ser un poderoso argumento para que los políticos, con el gobierno a la cabeza, abandonaran la indefendible práctica de seguir manteniendo una ficticia popularidad a base de regalos.
De Diario Libre

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