Gaspar Hernández. El Viernes Santo se recuerda el vía crucis, así se llama al camino que Jesús tuvo que recorrer llevando sobre sus hombros el madero en el cual iba a ser crucificado. Su muerte en la cruz y su sepultura. Constituye el núcleo central de la Semana Santa.
1.- CRUCIFIXION Y MUERTE DE JESUS: San Mateo, Cap. 27 vs 32 y sgte. Cuando salían, hallaron a un hombre de Cirene que se llamaba Simón, a éste lo obligaron a que llevase la cruz. Y cuando llegaron a un lugar llamado Gólgota, que significa: lugar de la Calavera, le dieron a beber vinagre mezclado con hiel; después de haberlo probado, no quiso beberlo.

Cuando lo hubieron crucificado, repartieron entre si sus vestidos, echando suertes, para que se cumpliese lo dicho por el profeta: partieron entre si su vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes. Y sentados le guardaban allí. Y pusieron sobre su cabeza su causa escrita: ESTE ES JESUS, EL REY DE LOOS JUDIOS. Entonces crucificaron con él a dos ladronas, uno a la derecha, y otro a la izquierda. Y los que pasaban lo injuriaban, meneando la cabeza, y diciendo: Tú que derribas el templo, y en tres díaslo reedificas, sálvate a ti mismo; si eres Hijo de Dios, desciende de la cruz.

De esta manera tambien los principales sacerdotes, escarneciéndole con los escribas y los fariseos y los ancianos, decían: a otros salvó, a si mismo no se puede salvar, si es el Rey de Israel, descienda ahora de la cruz, y creeremos en él. Y desde la hora sexta hubo tinieblas sobre toda la tierra hasta la novena hora. Cerca de la hora novena, Jesús clamó una gran voz, diciendo: Elí, Elí, lama sabactani, esto es Dios mio, Dios mio, por qué me has desamparado.

Algunos de los que estaban alli decían, al oirlo: a Elías llama éste, y al instante corriendo unode ellos, tomo una esponja y la empapó de vinagre y poniéndola en una caña, le dio de beber. Pero los otros decían: dejad veamos si vienes Elías a librarle. Más Jesús habiendo otra vez clamado a gran voz, entregó su espíritu.

Y he aquí el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo, y la tierra tembló, y las rocas se partieron y se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que habían dormidos se levantaron. Y saliendo de los sepulcros, después de la resurección de él vinieron a la santa ciudad y aparecieron a muchos. El centurión y los que estaban con él guardando a Jesús, visto el terremoto y las cosas que habían sido hechas, temieron en gran manera y dijeron: verdaderamente este era el Hijo de Dios.

Estaban allí muchas mujeres mirando de lejos, las cuales habían seguido a Jésús de Galilea, sirviéndole, entre las cuales etaban María Magdalena, María la Madre de Jesús, y de José, y la madre de los hijos de Zebedeo.

Cuando llegó la noche, vino un hombre rico de Arimatea llamado José, que también había sido discípulo de Jesús. Este fue ante Pilato y pidió el cuerpo de Jesús. Entonces Pilato mandó que se le diese el cuerpo y tomando José el cuerpo, lo envolvió en una sábana limpia, y lo puso en su sepulcro nuevo, que había labrado en la peña y después de hacer rodar una gran piedra a la entrada del sepulcro, se fue.
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