Eco de todos los dolores y todos los amores de Jesús: “…éste es mi Cuerpo…esta es mi Sangre…”.

I. Somos eco del Corazón de Cristo.
Todo bautizado debe ser el eco de todos los dolores y todos los amores de Jesús. Sobre todo lo es la religiosa porque es su Esposa. En el eco de su corazón deben resonar, solemnemente, los dolores y los amores, todos, del Corazón del Esposo.
Esa es una de las razones por las que Jesucristo les dice: «Estoy aquí, quiero encarnarme místicamente en tu corazón. Yo cumplo lo que ofrezco; he estado preparándote de mil modos, y ha llegado el momento de cumplir mi promesa: Recíbeme. Tomo posesión de tu corazón, no dándome tú la vida, sino dándola yo a tu alma» . Así se manifestaba Jesús al alma de quién quería viviese el sacerdocio espiritual y fuera espiritual víctima. Me refiero a la Venerable María de la Concepción Loreto Antonia Cabrera Arias Lacaveux Rivera de Armida , quien nació en San Luis Potosí, México, en 1862 y murió en México (DF) en 1937 siendo sepultada en San José del Altillo (DF) y fue hija, novia, esposa, madre, viuda, abuela, fundadora, mística, escritora, apóstol infatigable de Jesucristo. Fue declarada Venerable por Juan Pablo II el 20 de diciembre de 1999, en Roma.
Jesús le enseña a santificar todos los momentos del día y todos los días del año: «Tienes contigo a la Sacrosanta Víctima del Calvario y de la Eucaristía: en unión conmigo, ofrécete y ofréceme cada instante al Eterno Padre con el fin tan noble de salvar las almas y de darle gloria» (21 de junio de 1906) . Tenemos que recordar que la Eucaristía es, a la vez, sacrificio y sacramento: “Tiene razón de sacrificio en cuanto se ofrece; y de sacramento en cuanto se recibe” . Leer Mas.

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