Queridos Politicos De Mi Pueblogh:


No cabe duda que nos ahorraríamos muchos dolores de cabeza si pudiésemos mantenernos agradecidos a Dios por las bendiciones que nos han sido otorgados, aún sin merecerlas. Y es que mucho de lo que alcanzamos de este lado del cielo no es tanto por nuestro esfuerzo y duro trabajo (que ciertamente juegan un papel importante) sino por la gracia divina. Si miramos a nuestro alrededor, no pasará mucho tiempo para que descubramos a otros que trabajan más duro y se esfuerzan más que nosotros y sin embargo, no cosechan nuestros triunfos. ¿Nos hemos preguntado alguna vez por qué?

En vez de concluir que somos especiales, ¿por qué no más bien reconocer que tenemos un Dios fuera de serie que se place en bendecirnos? Ojalá que sepamos no sólo atesorar sino aplicar la moraleja de esta anécdota… adelante y que el Señor les bendiga.


Comentarios

Entradas populares