HUMILDAD

El secreto de la sabiduría, del poder y del conocimiento es la humildad.
Si entendemos la humildad como la carencia de vanidades; como una no sobrevaloración de este mundo pasajero; como una actitud de vigilia y respeto hacia todos los seres vivos, especialmente hacia aquellos más virtuosos y sabios que nosotros; la humildad es, sin lugar a dudas, una característica distintiva de las Almas inclinadas a todo lo noble y, sobre todo, a la existencia viva de Dios. Así entendida, la humildad es la mejor piedra de la corona de las virtudes y no podemos concebir a un hombre o una mujer que hayan pasado justamente a la Historia sin el aderezo de la humildad.
La humildad es, entonces, carencia de fantasía insana, Amor por todos y Servicio para todos, pues el realmente humilde, se hace pequeñito más cómodamente, quepan sus hermanos, en la sombra benéfica del Arbol de la Vida. Sintiendo la Divina Presencia en él reconoce -como hacían los Templarios- que toda buena acción tiene origen divino, pues siendo lo divino como un rayo de luz, el empequeñecerse frente a él permitiría su mejor paso a esta Tierra. Toda ostentación y personalismo sería como insana pantalla que absorbería egoísta e inútilmente los rayos del sol-divinidad.

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