Los Políticos Se Hacen Trampas

Los políticos de todos los partidos tratan a la democracia dominicana como niños a una piñata: le dan palos como si la odiaran, pero esa violencia expresa lo contrario: aman sus caramelos. El problema es que nadie los quiere por las buenas, sino usando trucos menudos pero diversos como si fuera un circo de pueblo. Si se realizan elecciones internas, o aparecen más votos que votantes, o las actas no son fieles, o los resultados se cambian en el camino. Las irregularidades son de ellos mismos, o entre ellos mismos, o más allá de ellos mismos. Pero igual sucede con las encuestas: las alteran en el trabajo de campo, de manera que sean impecables sin responder a la verdad. Elías Piña, por ejemplo. La competencia entre peledeístas era tan cerrada, que los aspirantes estaban atentos a cualquier extraño que se presentara con papeles y preguntando direcciones. Los interesados los perseguían, y casi los obligaban a consultarlos sobre sus preferencias. La contaminación era más que evidente. Por eso fue que hubo que intervenir el proceso y realizar reuniones en la capital, donde esas mañas no se podían imponer.

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