El Último Vino es mejor que el Primero. Radhames Polanco Y Milagro Amaro. Desde 1974 Y Hasta Que La Muerte Lo separe

Recuerdo cuando estaba en el altar esperando a mi amada. Estaba nervioso, no sabía como responder en ese momento. Hace casi 40 años. Muchas preguntas estaban en mi mente. Aún recordaba lo que amigos y familiares me habían dicho acerca del matrimonio. Expresiones como: “No sabes lo que te espera”, “Matrimonio es Martirmonio” o “El primer amor siempre se acaba”. De pronto mis pensamientos recibieron la gran interrupción del momento, ella venía por el pasillo de la Iglesia, parecía radiante, bella y con una sonrisa en sus labios.
Solo oí que el romance se acababa y que el Primer amor se desteñía, pero no me dijeron que no siempre es así, sino que el mejor Vino está al final y no al principio.

El Primer milagro que el Señor Jesús hizo, lo realizó en unas bodas. Las Bodas de Cana. Veamos lo que dice la Biblia al Respecto:

“Había allí seis tinajas de piedra, de las que usan los judíos en sus ceremonias de purificación. En cada una cabían unos cien litros. Jesús dijo a los sirvientes:

—Llenen de agua las tinajas.Y los sirvientes las llenaron hasta el borde.
—Ahora saquen un poco y llévenlo al encargado del banquete —les dijo Jesús.

Así lo hicieron. El encargado del banquete probó el agua convertida en vino sin saber de dónde había salido, aunque sí lo sabían los sirvientes que habían sacado el agua. Entonces llamó aparte al novio y le dijo:

—Todos sirven primero el mejor vino, y cuando los invitados ya han bebido mucho, entonces sirven el más barato; pero tú has guardado el mejor vino hasta ahora”. Juan 2:6-10.

• A veces el matrimonio comienza con un vino de mala calidad.
• Cuando la ilusión del primer momento pasa ni el vino malo se ve, sino que nuestro matrimonio se torna como agua, sin color, sin sabor y sin olor.
• Siempre necesitamos esperar un milagro si Jesús está en nuestro matrimonio.
• Con el Señor podemos esperar sorpresas y una de ella es que él puede hacer que el Mejor Vino esté al final y no al principio.

La vida matrimonial es similar al desarrollo individual. Tiene sus propias etapas o épocas de desarrollo y como parejas necesitamos comprender que no podemos esperar que Dios lo haga todo en el matrimonio si nosotros no cooperamos con él a lo largo de nuestra unión.

“Donde hay matrimonio sin amor, habrá amor sin matrimonio”.
Benjamin Franklin (1706-1790) Estadista y científico estadounidense.

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