Cuando LLegamos A New York Solo Nos Quedan Los Recuerdos De Lo Que Dejamos.
Es extraño pensar que llevo un mes sin verte, he visto la luna nueva pero a ti no; he visto atardeceres y amaneceres, pero ni sombra de tu bello rostro.
Los añicos de mi corazón roto son tan pequeños que pasarían por el ojo de una aguja.
Te añoro como el sol añora a la flor, como el sol añora a la flor en lo más crudo del invierno, en vez de dirigir su luz a la belleza, el corazón se endurece como el mundo congelado en que tu ausencia me ha asumido.
La esperanza me guía, es lo que me da fuerzas de día y sobre todo de noche, la esperanza de que aunque te hayas ido de mi vista no será la última vez que pueda contemplarte.
Fragmentos sacados de la película Destino de Caballero

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