MI PERFIL, ¿EL TUYO CUAL ES?

Por: Licda. Rosa Lourdes Salazar.


Hay situaciones en la vida cotidiana que se presentan, que no son halagüeñas, que pueden confundir y por tanto hay que dar respuesta, no por el anónimo de gente inmadura, irresponsable y poco profesional como usted, sino por aquellas a quienes me debo en mi pueblo y por ende a mi Patria. De ante mano quiero decirle al caballero que utilizó el nombre de una mujer, que yo sé quien es usted. Se le olvidó que en esta tecnología no hay seguridad y es fácil detectar. Además se sabe su procedencia y esta a la vista.

Con modestia y humildad tendré que hacer por primera vez en me vida, mención de mis atributos como persona, porque usted me obliga.

El perfil de una persona como yo, se va logrando desde el nacimiento y la convivencia de un buen hogar, hasta llegar al día de hoy, paso a paso; por lo que en este pueblo como persona, como profesional, como política, como cristiana he dado lo mejor de mi , a mucha honra. Mi generación y la presente me tendrán que recordar por mi labor social.

Quiero decirle que la cualidad principal que me adorna es la de ser una mujer con luz propia, que sabe lo que quiere y hacia donde se dirige y sobre todo la seguridad de saber lo que soy.

Los artículos que he hecho hasta ahora tengo la autoridad para hacerlo porque mi dignidad me lo otorga. Ahora bien, usted no tiene la calidad ni moral, ni profesional, ni personal para atacar a Yani, que es una persona respetada y muy querida en este pueblo por su trayectoria profesional, política y sobre todo de servicio. Si usted tiene alguna evidencia que avale la lapidación de bienes del Ayuntamiento, no se haga cómplice del mal y ponga la querella como ciudadano en la Fiscalía correspondiente y allá nos veremos en el Estrado. Yo me pregunto ¿Crees que puedes compararte con nosotros? Lo dudo.

Pido disculpa a mis amados lectores que me siguen, y les doy las gracias por sus llamadas de apoyo; pero con mi dignidad y la de mi hogar no la negociamos.

Cuido mi reputación, como no hay diamante alguno y no tengo que vender mis sentimientos ni mis ideales al mejor postor, como muchos lo hacen y luego no tienen derecho a la palabra. Hasta el momento la sostengo con dignidad. Hermano, cuida tu boca y Dios te derrame bendiciones.

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