Advierten presencia de dos especies de parásitos

Santo Domingo.- La parasitóloga genetista Mercedes Vargas alertó ayer sobre la presencia en territorio dominicano de un parásito en sus dos especies existentes, que se encuentra en ratas y caracoles terrestres (babosas), provocando en los seres humanos que se contagian, en un caso problemas cerebrales, y en otro, tumores intestinales.

Dijo que los síntomas que provoca el parásito Angyostrongylus con frecuencia son confundidos por los patólogos con cáncer intestinal.

La directora del Centro de Investigaciones Biológicas y Adiestramiento (CIBIA) reveló que ese parásito se ha diseminado en toda América Latina y las islas del Caribe, y que incluso en los últimos años, se ha encontrado en turistas europeos que han estado de visita en el país y se detecta cuando llegan a sus naciones.

Recomendó a la población no comer frutas que hayan caído al suelo, lavarse constantemente las manos, lavar extremadamente bien los vegetales crudos y no permitir que los niños jueguen con caracoles.

Mientras, a los médicos les sugiere pensar en la enfermedad cuando se presenten esos síntomas y poner atención a la subida de los glóbulos blancos o eosinofilia.

Dijo que el parásito Angyostrongy cantonense fue descubierto por ella en una rata en el 1992, ya que produce infecciones en roedores y éstos a la vez pueden trasmitirlos a las personas, provocándoles inicialmente problemas de rigidez en la nuca, dolor de cabeza, náuseas, vómitos, terminando en una meningoencefalitis eocinofilica, afectando el cerebro, y muchas veces puede degenerar en locura y muerte.

Mientras, la otra modalidad del parásito, el Angyostrongylus costarricense, fue detectado también por ella y otros investigadores hace más de cinco años en una niña de un año y tres meses, quien fue sometida a una cirugía debido a que tenía un tumor que le obstruía el intestino provocada por el parásito y sus huevos.

La especialista dijo que no lo había dado a conocer antes porque primero quería confirmarlo con el descubridor de ese parásito en Costa Rica, el investigador Pedro Morera, país donde cada año se detectan más de 500 casos de personas afectadas, sobre todo niños.

La especie costarricense, explicó, produce un cuadro de crecimiento intestinal, dolor en el lado derecho del vientre en la parte baja muy parecido al de la apendicitis, diarreas o estreñimiento, vómitos y fiebre. Dijo que su presencia no se detecta a través de coprológicos, pero que en ambos casos puede sospecharse debido a que en un análisis de sangre se detecta que los glóbulos eosinófilos (tipo de glóbulo blanco) están muy elevados.

Consideró que lo más preocupante es que en el país pocos saben de la presencia de ese parásito y por tanto los pacientes no son investigados al respecto cuando llegan a los centros de salud con síntomas como los citados anteriormente. Indicó que con frecuencia los médicos diagnostican a esos pacientes una virosis cerebral o apendicitis.

Vargas, quien es profesora de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) y del Instituto Tecnológico de Santo Domingo, explicó que ese parásito es un problema en más de 40 países e islas del Océano pacífico e Indico, ya que produce infecciones en la rata y pasa de éste al hombre a través del caracol.

Hace 30 años, señaló, se buscó en América, pero no se encontró.

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