Heroína gasparense
G
aspar Hernández. Estebanía Almonte (Olga) tiene 80 años de edad. Nacida en el 1929. Llegó desde Cupey, Puero Plata a Gaspar Hernández en el 1945, a los 16 años de edad, en la época del Tirano Trujillo. Narra que desde niña hasta ahora ha tenido una vida muy dura, y ha trabajado duramente toda una vida. Solo llegó a segundo de la primaria y sabes leer y escribir como también calcula las operaciones fundamentales de la matemática. Su padre Gregorio Almonte y su madre Dominga Rosario nunca la enviaron a la escuela.
Ella es la más vieja de 7 hermanos, entre los que se encuentra Serafín, Juana, Maelo, Luz, Minita, entre otras. Tuvo que trabajar para poder llevarlo a todos, era costumbre que el más viejo velaba por los más pequeños, y le tocó a ella. Recuerda de Gaspar Hernández muchas cosas, entre las que se encuentra la guagua que manejaba Chua y un Jeep de un señor llamado Safrán. Menciona que en la calle Independencia se hacía más vida, la Duarte era una calle sin salida. Entre sus remembranzas dice que a las calles le pusieron contenes por primera vez, el Síndico de entonces Virgilio Corniel, un hombre muy bueno, según ella.
aspar Hernández. Estebanía Almonte (Olga) tiene 80 años de edad. Nacida en el 1929. Llegó desde Cupey, Puero Plata a Gaspar Hernández en el 1945, a los 16 años de edad, en la época del Tirano Trujillo. Narra que desde niña hasta ahora ha tenido una vida muy dura, y ha trabajado duramente toda una vida. Solo llegó a segundo de la primaria y sabes leer y escribir como también calcula las operaciones fundamentales de la matemática. Su padre Gregorio Almonte y su madre Dominga Rosario nunca la enviaron a la escuela.Ella es la más vieja de 7 hermanos, entre los que se encuentra Serafín, Juana, Maelo, Luz, Minita, entre otras. Tuvo que trabajar para poder llevarlo a todos, era costumbre que el más viejo velaba por los más pequeños, y le tocó a ella. Recuerda de Gaspar Hernández muchas cosas, entre las que se encuentra la guagua que manejaba Chua y un Jeep de un señor llamado Safrán. Menciona que en la calle Independencia se hacía más vida, la Duarte era una calle sin salida. Entre sus remembranzas dice que a las calles le pusieron contenes por primera vez, el Síndico de entonces Virgilio Corniel, un hombre muy bueno, según ella.
Se casó con un señor llamado Rufino Pérez y no llegaron a procrear hijos. Con él pasó todo lo que una mujer pobre debe de pasar, ya que no tenía vivienda, ni dinero. Por lo que vendió carbón, todo tipo de dulces, llevó san, vendió fritura, tenía una pollera, entre otros negocios. El saco de carbón lo vendía a 2 pesos y no era prohíbido la venta, la venta de café a 2 cheles y la cuaba a un chele. A su edad todavía vende dulces, está enferma solo del colecterol y de artritis. Se siente fuerte y llena de vida, como católica ferviente tiene una Biblia de 20 años, conserva una foto de Balaguer y la de sus padres.
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