Espejo de papel - Hagamos algo

Las madres no pueden ser jueces imparciales. El amor, a menudo, les nubla el juicio. Es por eso que vale la pena comentar la lapidaria frase con la que Ana Zunilda Recio despidió a su hijo: "Fue bueno hasta los veinte". La calle le arrebató la pureza a su vástago. Ella que no pudo evitar el descarrío, se resignó a perderlo algún día. La frase, cierta y adolorida, es la despedida a las dos décadas de bondad y la sentencia del sexenio de extravío. El tiempo perdido en lo malo les roba hijos a destiempo a madres buenas. Hagamos algo. hfigueroa@diariolibre.com

Comentarios