El Estado empleador
Observando la tendencia del gobierno dominicano desde los tiempos de Balaguer, exponenciada por Guzmán y llevada a la estratosfera por Leonel Fernández, la pregunta obligada es ¿debe el Gobierno dominicano ser el mayor empleador del país, sin importar las calificaciones de la gente?¿Implica esto un fracaso del sector privado como ente creador de empleo en el país? En buena regla, los gobiernos no deben ser creadores de empleos. Deben crear reglas, pero en países de alto desempleo, ¿puede el gobierno voltear la cara a las necesidades de sus partidarios sin empleo? Entonces, ¿cuál debe ser el tope? ¿Quién lo fija?Del mismo modo, ¿puede el sector privado hacer más? Los estudiosos de la realidad latinoamericana están contestes en que las élites latinoamericanas tienen gran capacidad para el acopio de fondo y muy baja capacidad para la distribución. Es una herencia de la colonia española, que se manifiesta de muchas maneras en la vida actual.Al mismo tiempo, la naturaleza de la empresa en una sociedad capitalista es la de ganar más. Lo social desaparece, y se deja en manos de la iniciativa individual, porque cada cual es el mejor juez de su propio interés. Evidentemente, en países de tantas carencias, tanto el papel del Estado como el del sector privado tienen que ser más activos en la promoción del desarrollo, uno creando las condiciones, "nivelando el terreno", y el otro ofreciendo oportunidades de progreso a sus trabajadores. Todavía no hemos logrado esa mancuerna.

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