Dos dictaduras
Gracias a Dios ha crecido en la humanidad la conciencia de que las dictaduras no pueden ser aceptadas. Las dictaduras políticas, dictaduras de militares, dictadura de cualquier gobierno que quiera ser fuerte y represivo.
Sin embargo, modernamente podemos encontrar dictaduras de otro tipo en medio de la democracia y de la modernidad: la dictadura del relativismo, que en el fondo se puede decir que es la dictadura del individualismo y en el que cada uno dice: “Yo hago lo que quiero, digo lo que quiero”, sin ninguna referencia a nada que sea objetivo y tenga un valor absoluto.
Y también aquella otra dictadura que nace de que “todo lo nuevo es bueno, todo lo que aparece como novedoso o como moderno es lo que vale”, y tantas veces es un retroceso o significa también una desviación. Las dictaduras represivas, como las dictaduras populares, son tan dañinas unas como otras.
Sin embargo, modernamente podemos encontrar dictaduras de otro tipo en medio de la democracia y de la modernidad: la dictadura del relativismo, que en el fondo se puede decir que es la dictadura del individualismo y en el que cada uno dice: “Yo hago lo que quiero, digo lo que quiero”, sin ninguna referencia a nada que sea objetivo y tenga un valor absoluto.
Y también aquella otra dictadura que nace de que “todo lo nuevo es bueno, todo lo que aparece como novedoso o como moderno es lo que vale”, y tantas veces es un retroceso o significa también una desviación. Las dictaduras represivas, como las dictaduras populares, son tan dañinas unas como otras.

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