“Jarto” de estar “jarto”
EL AUTOR es historiador, político y un ex-secretario de las Fuerzas Armadas. Estar “harto” es una cosa. Estar “jarto” es otra. “Harto de estar harto, ya me cansé”, es una canción de Serrat que podría explicar nuestro artículo, pretendiendo aludir a un grito que se ha hecho muy popular últimamente, hasta convertirse en algo organizado, iniciativa que nos sobrecoge.“Hartarse” o “jartarse”, según el diccionario, es “llenarse de comida” y esta definición no explica el grito del momento, ni mi artículo. Aunque falte también, mucha comida para la gente, que no tiene segura las “tres calientes”.
El “mataburros” da otras acepciones que sí tienen que ver con ambas cuestiones. Estar “harto” es de igual forma “estar cansado de hacer ciertas cosas o, aguantar calamidades”, “cansarse de tolerar a algunos”, “hastiarse de determinadas situaciones”.
Visto así, el asunto si nos “da por donde es”, haciendo que “la puerca retuerza el rabo”.
“Harto”, también, según el diccionario, es persona que tiene en exceso bienes materiales. Aquellos que tienen demasiado, y no se “jartan”.
En términos vernáculos, estar “jarto como chincha”, no es igual que “estar “jarto de la misma vaina”. Lo primero alude a los afortunados que se pueden dar ese lujo, lo segundo nos refiere al hastió del pueblo de estar aguantando las mismas calamidades.
Decir que uno esta “jarto” no llena la barriga, pero ofende, en un país que falta de todo. Más que satisfacción, es “desahogo”, grave denuncia de un estado de cosas que “va para largo”.
Estar “jarto”, para la mayoría, no es moda, es la expresión de encontrase saturado. Es como estar “hasta la coronilla”.
Realmente la gente se “jartó” que las cosas no se resuelvan. De no tener luz, agua, salud, techo, medicinas, empleos, educación, igualdad de oportunidades.
“Jarto” de la falta de seguridad. De la desatención de los reclamos. De la “sordera oficial”. De la “desnacionalización de los empleos”. De carecer de agua potable. Del mal estado de las escuelas. De la mala educación. De la indolencia oficial. De la corrupción en todas sus facetas. De la que priva de recursos a las necesidades colectivas.
La que pervierte y envilece a los ciudadanos. De la que se hace “costumbre y maña vieja”.
De la ostentación. Del hedonismo.
Del chantaje. De los que quieren llegar para desquitársela y acabar con todo. “Jarto” de los politiqueros. De la “demagogia barata”. De los compromisos incumplidos. De las obligaciones postergadas. De las mentiras y los mentirosos. De los negocios turbios.
“Jartos” que el Estado no sea “el obligado referente moral de la sociedad”. De la “democracia de escaparate”.
De la democracia “chueca”.
De la insolidaridad. De la inseguridad social. De las tribunas y de los discursos.
De los tratos de aposento y los trucos de cámara. De los voceros a sueldo. De que todo se vaya en “lágrimas y en suspiros”. De que se “coman la gallina y no escondan las plumas”.
Del clientelismo y el mercantilismo.
De los moralistas de “hojalata”.
De los ambiguos. De los “busca cheques”.
De la impunidad compartida.
Del “borrón y cuenta nueva”. De los nuevos chances.
De que la democracia no sea el justo reparto de la riqueza. De que todo se lo coja un grupito. De que la “vaina” vaya de “mal en peor”. De que ningún sector este conforme. De que nadie crea en nadie. Del chismoteo nacional.
De la inversión de valores. De las malas inversiones.
“Jartos” del narcotráfico, de la delincuencia, de la inseguridad ciudadana.
De que en las elecciones se “nos pele el billete”. Que no “peguemos una”. Que perdamos aunque ganemos.
De que todos sean más de lo mismo.
De la partidocracia y la “mentirocracia”.
De la “allantocracia” y los cuentos de camino. De que otra vez nos “cojan de pendejo”.
De los desacuerdos. Del “quítate tú para ponerme yo”. Del “vuelve y vuelve”.
De “atajar para que otro enlace”.
Estamos “jartos de estar jartos”, mientras otros se “jartan de cuartos”.
“Jartos” de saber que no basta con estarlo y desahogarnos. Tenemos que organizarnos los que estamos “jartos”, para que no se nos vuelvan “alzar con el santo, el país y la limosna”.

Comentarios