Caridad Rodríguez relata como cinco hombres la atracaron y a su esposo Alexis Calcaño


Mi marido (Alexis Calcaño) tenía que levantarse para la entrega de un material y fue a encontrarse con el chofer, para darle los detalles sobre el viaje. Cuando estábamos ahí esperándolo a él, llegaron tres tipos con armas y me apuntaron a mí y a mi esposo. Nos quitan el carro nuestro y nos montaron en la parte trasera. Nos llevaron para la cumbre, cuando a seis kilómetros de ahí, nos montaron en un carro Honda Accord del 1998 y ellos se dividieron en los dos vehículos.Pasamos por la Vega Vieja, de ahí salimos a la pita que conduce a la capital y no dijeron que nos iban a dejar por la 40. Alexis le decía si nos van a matar háganlo ahora, porque era una presión demasiada fuerte, nos estaban apuntando con una arma, el carro no tenía aire, esto era insorpotable. Lo que me duele que por donde pasamos no había ni un solo policía, por el cruce por donde pasa tanta gente no había nadie, ni un policía. Por los puestos de policías pasaron para no despertar sospechas. El carro era viejo y tenía los vidrios ahumados.Ellos eran cinco y todos estaban armados con pistolas. Si los vuelvo a ver lo reconozco a todos. Siguieron en el carro y nos dejaron en el kilómetro 24 de la capital, en un lugar donde había mucha vacas y parece que allí pasaban muchos carritos y motoconchos. No nos dieron golpe, si Alexis discutió con uno de ellos, le dieron un golpe en la cabeza y un aruñazo en el brazo. Uno de ellos le decía pégale un tiro, pégale un tiro. Alexis no estaba armado, gracias a Dios que no, pero si se dieron cuenta que portaba una arma porque vieron el permiso que estaba en la cartera.Ellos querían la pistola e insistía que se la buscaran, le interesaba más la pistola que el carro. Este caso nos ocurrió a las 4 de la mañana, estaba amaneciendo ya. Y ocurrió en el Cruce de Sabaneta, no había mucha gente por ahí, pero si vimos personas que parecen que estaban medios borrachos, parece que venían de algún lugar. Estos hombres cuando nos atraparon se hicieron pasar por policías. Nos dijeron salgan del carro. Alexis le dijo: si son policías identifíquense.Alexis como quería huir, pero no podía, me tenían encañonada a mí. Cuando nos dejaron en esa finca en el 24, nos encontramos con un señor que era evangélico, le explicamos el caso y él nos dio 50 pesos y un motoconcho nos sacó, nos montamos en un carrito, le explicamos al chofer y no nos cobró. Nos llevó al cuartel de la 24 y ahí nos quedamos como a las 10:30 AM y hablamos con un teniente, hicimos una llamada para que nos enviaran dinero por la Wester Union. El mismo teniente con su cédula lo retiró el dinero y nos los entregó. Y así pudimos llegar a nuestro pueblo.Estuvimos desesperados frente a esta situación, yo misma pensé que nos iban a matar. Somos afortunados. He dado muchas gracias a Dios porque cuando nos dejaron allá nos dijeron caminen y no miren para atrás y yo pensé nos van a disparar por atrás. Caminamos por una finca, íbamos agarrados de mano. Hay que cuidarse en este país, principalmente los jóvenes….

Comentarios

Entradas populares