La receta

El secretario de Economía, Planificación y Desarrollo ha advertido que se requiere incrementar la carga impositiva para poder cumplir con la ley que especializa la entrega del cuatro por ciento del Producto Interno Bruto a la Educación, pero se quejó de que aquí nadie quiere pagar impuestos.
Para sustentar el criterio de que es necesario aplicar más impuestos para construir lo que define como un Estado fuerte, el ingeniero Temístocles Montás refiere que el Gobierno apenas recibe 13 pesos de cada cien que ingresan a la economía y que de esos destina cinco al pago de la deuda externa.
El torniquete de la presión tributaria se aprieta o debe apretarse sobre la riqueza o la rentabilidad, pero en República Dominicana descansa casi exclusivamente sobre los servicios, lo que obliga al ciudadano ordinario a arrear la mayor carga del carruaje de impuestos.
Aunque la economía estuvo creciendo cerca de un diez por ciento en promedio durante la última década, el sistema impositivo nacional ha sido como Drácula sobre el cuello de la clase media y de los trabajadores que mayoritariamente sufren los incrementos de impuestos o tasas en el Itebis, salario, tarifa eléctrica, transporte, derivados de combustibles, entre otros servicios.
El ingeniero Montás exagera, entonces, al comparar la presión tributaria dominicana, de un 13 a un 16 por ciento, con las de España o Inglaterra, donde el Estado percibe 45 euros o libras esterlinas por cada cien que ingresan a la economía, toda vez que el esquema impositivo local es diametralmente distinto a los de esas naciones.
Para sustentar el criterio de que es necesario aplicar más impuestos para construir lo que define como un Estado fuerte, el ingeniero Temístocles Montás refiere que el Gobierno apenas recibe 13 pesos de cada cien que ingresan a la economía y que de esos destina cinco al pago de la deuda externa.
El torniquete de la presión tributaria se aprieta o debe apretarse sobre la riqueza o la rentabilidad, pero en República Dominicana descansa casi exclusivamente sobre los servicios, lo que obliga al ciudadano ordinario a arrear la mayor carga del carruaje de impuestos.
Aunque la economía estuvo creciendo cerca de un diez por ciento en promedio durante la última década, el sistema impositivo nacional ha sido como Drácula sobre el cuello de la clase media y de los trabajadores que mayoritariamente sufren los incrementos de impuestos o tasas en el Itebis, salario, tarifa eléctrica, transporte, derivados de combustibles, entre otros servicios.
El ingeniero Montás exagera, entonces, al comparar la presión tributaria dominicana, de un 13 a un 16 por ciento, con las de España o Inglaterra, donde el Estado percibe 45 euros o libras esterlinas por cada cien que ingresan a la economía, toda vez que el esquema impositivo local es diametralmente distinto a los de esas naciones.

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