Las guerras del PRD son salcochos
Los perredeístas de todas las tendencias se enseñaron los dientes en la última reunión de la Comisión Política, pero ninguno mordió al otro. El comportamiento fue de canes, pero muy amaestrados.La comisión organizadora presentó su reglamento, como estaba previsto, y el sector MVP sorprendió con otro paralelo o alternativo.Ahora se conoce la razón de que se negara a firmar el "consensuado" que se suponía oficial; era un trompo embollado que el lunes se desenredó.El trance pudo haberse hecho más difícil, e interminable, pero un teórico lo aleccionó cuando sacó un artículo de los estatutos que obligó a la cordura.Ese apartado consignaba que todos los organismos del partido debían cesar desde el momento que se escoge la comisión organizadora.Todos los bandos se recogieron y volvieron a la confraternidad de los arreglos. Se cambió un punto aquí, otro allí, y "habemus" reglamento.Como siempre, se prepararon para una guerra prolongada, y ni siquiera hubo tiros de fogueo. Aunque todos comieron a cargo de sus jefes políticos. ¡Ah, perredeístas!

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