Unas de cal....


El cierre de puestos de expendio de medicinas en Moca por parte de las autoridades y su desafiante reapertura por sus dueños, demuestra que se trata de un problema complejo en el que de algún modo interviene la complicidad oficial.

Además, hay aspectos relacionados con ese negocio acerca de los que al parecer no ha sido dicha toda la verdad, ni de un lado ni del otro.

Porque primero, tengo entendido que muchos de esos establecimientos pagan impuestos para operar a pesar de que no cumplen con los requisitos establecidos por nuestras leyes para manipular y vender medicamentos.

Por lo menos he visto por televisión a algunos de los señores dueños de esos negocios que hablan de sus grandes inversiones y del pago de sus impuestos.

Algunos de ellos negaban responsabilidad en la venta de medicinas falsas y en su propia defensa argüían que su único pecado era vender muestras médicas.

Claro, todos sabemos que un centro de expendio de medicinas no puede depender de la venta de muestras médicas, porque los dueños de los laboratorios formales no son tan tontos como para regalar la mayor parte de su producción.

Creo que hay que ser muy cándido para creer que habría podido sobrevivir y dejar ganancias durante 20 o más años un centro de venta de muestras médicas.

Pero aún suponiendo que ese alegato descansara en la verdad, tan sólo con eso estaríamos ante una actividad comercial irregular ante la que, por alguna razón, nuestras autoridades reformistas primero, perredeístas luego y peledeístas después, se hicieron de la vista gorda.

Y me asalta la duda de si es lícito cobrar impuestos para operar un negocio que no se acoge a la ley, aunque a decir verdad aquí nada debería sorprendernos.

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