SANTO DOMINGO. Dado su bajo nivel de escolaridad, los peloteros dominicanos no son duchos en matemática y mucho menos pensar en finanzas, por lo que se les dificulta entender sobre ciclos económicos.

La abundancia de flujo de caja que caracteriza a los titulares en las Grandes Ligas les da espacio para el derroche en vehículos, propiedades, juegos de azar y otros placeres.

Pero a un grupo de 28 "bigleaguers" criollos que les tocó renovar o pactar nuevos contratos para la próxima temporada del "Big Show", tuvo que dejar de aburrirles las explicaciones con barras, gráficos, infografías y reportes de prensa sobre el curso de la economía norteamericana antes de suscribir sus acuerdos.

Los pactos acordados por jugadores dominicanos entre noviembre y marzo (la llamada temporada muerta) tuvieron su punto más bajo en los últimos tres años y cayeron a menos de la mitad con relación a la campaña pasada, cuando se estableció récord.

De estos 28 peloteros que pactaron al menos por US$400 mil, la cifra total alcanza US$223,512,500. Ocho jugadores del grupo puede ganar otros US$4,100,000 en incentivos, según sus actuaciones en 2009.

El monto de los pactos firmados es US$348,097,500 menos que los US$571,610,000 que pactaron los criollos en la pasada estación. En 2007 el monto alcanzó los US$427,850,525, impulsado por el gigantesco contrato de Alfonso Soriano.

Este año, Manny Ramírez y sus US$45 millones aseguró la cifra más alta, seguido por Rafael Furcal (US$33 millones) y Ervin Santana (US$30 millones).

Cabe resaltar que Ramírez, Furcal y Santana tendrán que pagar un 10,5% adicional al 36% de impuesto federal por jugar en California, el estado con la mayor tasa impositiva de la Unión Americana, por lo que estos salarios terminan reduciéndose en casi la mitad si se toma en cuenta que los agentes les cobran entre un 3% y un 5%.

A falta de 13 días para que se cante ¡¡play ball!! en 13 parques de los Estados Unidos, Pedro Martínez y Moisés Alou aparecen como los únicos veteranos dominicanos sin equipos.

"No cabe duda que el miedo e incertidumbre dentro del sistema financiero mundial ya se abrió paso en las Grandes Ligas", dijo a Prensa Asociada el dueño principal de los Medias Rojas de Boston, John Henry. "Nadie sabe cuál será el alcance de esta crisis. Pero sabemos que seremos afectados. Los clubes tienen buenas razones para ser cautelosos este año".

Ya en 2008, cuando casi un millón de fanáticos menos que en 2007 presenció los partidos, la asistencia en Las Mayores frenó cinco años consecutivos batiendo récord y en las Ligas de la Toronja y el Cactus de 2009 bajó un 15% y un 18%, respectivamente.

"Comencé diciéndolo en octubre en los playoffs, que los dueños no se diesen muchos golpes de pecho", indicó Bud Selig, el comisionado de las Grandes Ligas.

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